La sensualidad como herramienta del empoderamiento femenino

El mayor de los machismos, el feminismo de postureo

La sensualidad como herramienta del empoderamiento femenino

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Mucho feminismo y exaltación de la libertad pero “enseñar de más” está mal visto. Cada vez que una mujer hace alarde de su imagen, su cuerpo es objeto de críticas, ¿por qué? 

No hay mayor gesto machista que una mujer juzgando a otra por como viste, las fotos que sube a sus redes sociales, su forma de relacionarse con su entorno… Hasta que no entendamos que las mujeres nos vestimos, actuamos, trabajamos, nos comportamos por y para nosotras mismas, y no para complacer a terceros, este tipo de actitudes no cesarán. Además de reivindicar el 8M, que está muy bien, hay que centrarse en eliminar gestos tan cotidianos como referirse a una mujer con adjetivos como “puta”, “guarra” o “zorra”, palabras con las que se vanagloria diariamente a las mujeres y que a menudo suelen salir de la boca de otras. Basta ya de juzgarnos, de menospreciar, de actuar contra nosotras mismas por el simple hecho de que una haga lo que otra no. 

Debemos entender  la sensualidad no como un símbolo de doblegación por parte de la mujer hacia el hombre, sino de amor propio y sobretodo empoderamiento, orgullo y libertad. Como dice la modelo Emily Ratajkowski: “se puede ser feminista y seductora, las mujeres no tienen por qué justificar cada uno de sus movimientos…” También es muy curioso que, si el hecho en cuestión a debatir, lo lleva a cabo una modelo de talla mundial/actriz/famosa de otra índole, este se vea aplaudido por todas, pero si es tu vecina del segundo la que lo hace, es para “provocar”. Rotundamente NO, lo hace exactamente por la misma razón que la modelo, porque se siente bien consigo misma, porque no se avergüenza y porque le da exactamente igual lo que piensen de ella. 

Ser sensual es una manifestación de estar en armonía con tu interior, de exteriorizar en tu comportamiento lo que late por dentro, de sentirse confiada, de encontrarse a una misma, y no hay nada más feminista que eso.

El cuerpo de la mujer ha sido adorado a lo largo de los tiempos por diversas razones, fertilidad, sensualidad, o por el simple hecho de ser bello. ¿En qué momento se tornó la imagen del cuerpo de la mujer algo “obsceno” o “tabú”, que no merece ser admirado? ¿Cuándo se comenzó a menospreciar a las mujeres que lo lucían? 

La sociedad ha pretendido a lo largo de los años que las mujeres nos sintamos despreciadas, sucias o incluso rastreras por utilizar inteligentemente nuestra sensualidad. Cuando una mujer llega a un puesto de poder que históricamente ha estado ocupado por un hombre, es típica la sucesión de comentarios tales como “a saber a quién se la ha chupado para llegar ahí”. ¿Sabéis por qué? Porque es el ataque más fácil y no tienen otra cosa con la que atacarnos que sus comentarios groseros. Porque hay muchas personas (no solo hombres) que piensan que una mujer solo puede llegar mediante estos métodos a donde ella quiera. Y más si la mujer en cuestión es atractiva.

Pero nosotras, al igual que ellos, somos inteligentes, ambiciosas, resolutivas y sí, somos sensuales también. ¿Por qué hay que renunciar a una cosa por ser la otra? Yo creo que las dos son perfectamente compatibles y la capacidad de aunar todas estas cualidades en una persona es lo que nos convierte en MUJERES. ¿En serio hay que desaprovechar un arma tan poderosa como la sensualidad? Ser sensual, erótica, no se limita a follar (concepto que erróneamente piensa la mayoría de la gente), tiene que ver con las cualidades intrínsecas, la seguridad y las virtudes. Ni el fin de la seducción es acostarse con nadie, ni ser sensual es ser “fácil”. 

Por suerte, el mundo está cambiando y cada vez son más las mujeres que se enorgullecen del hecho de serlo, con todo lo que ello implica, se enorgullecen de sus cuerpos y no les da miedo enseñarlos, y sobre todo cada vez son más las que no juzgan, no critican no comparan ni envidian, al contrario; ayudan, empatizan, comprenden. Porque el feminismo real no es reivindicar solamente un día, es conseguir la sororidad el resto de días del año.