El mayor problema de salud pública en España es un tabú

Muchas de las muertes ocurridas hoy mismo se podrían haber evitado

El mayor problema de salud pública en España es un tabú
Fuente: pixabay

Tiempo estimado de lectura: 5 minutos


Imagina que ingresas en el hospital por una tentativa de suicidio, el médico te da una palmadita en la espalda y te anima a seguir intentándolo, ¿increíble verdad? Pues es lo que pasa a diario en los hospitales de España. Según la OMS, la salud es “un estado de completo bienestar físico, mental y social, no solamente la ausencia de enfermedades”. Una enfermedad mental es una alteración de tipo emocional, cognitiva y/o de comportamiento que afecta a procesos psicológicos como la emoción, la conciencia o la conducta, a veces incluso hasta el punto de perder la motivación de vivir. 

¿Qué le empuja a una persona a querer quitarse la vida? Algo no lo suficientemente grave, parece ser, para los “profesionales” de la salud mental de nuestro país, ese que monta un operativo de la hostia, con perdón, por un catarro pero que te da una patada en el culo si padeces algún trastorno que no se ve en una radiografía. Y es que el suicidio es, ni más ni menos, que la primera causa de muerte no natural en nuestro país. A diario mueren el doble de personas suicidándose que en un accidente de tráfico. El número de suicidios supera en 11 veces al de homicidios y en 80 al de crímenes por violencia de género. Es decir, cada 2 horas y media se suicida una persona. Pero… ¿cuántas campañas de la DGT ves cada año en la tele? ¿Cuántas charlas de sensibilización en institutos de los peligros de ponerse al volante tras haber bebido? ¿O de respetar a las mujeres? Incontables. Ahora piensa ¿cuándo te han hablado de las enfermedades mentales? Y lo que es más importante ¿cuántas veces te han hablado de ello sin una connotación negativa de fondo? 

Con este tipo de enfermedades, el sufrimiento de los pacientes aumenta en muchas ocasiones debido a los numerosos prejuicios y estereotipos negativos que les rodean. Y la verdad es que son enfermedades iguales que cualquier otra con una sintomatología física. Corremos como posesos al médico cuando nos duele cualquier parte del cuerpo, pero no nos planteamos hacerlo cuando sentimos que algo no funciona bien en nuestra cabeza. Tenemos miedo a que nos señalen como a “locos” cuando lo único que estamos es enfermos. Ni miedo ni pena, solamente se necesita comprensión y empatía, porque no sabes cuando te puede tocar a ti o a un ser querido. 

Por eso se necesitan medidas primero para visibilizar y después normalizar este problema de salud pública. Se necesitan más recursos sanitarios para no “despachar” a la gente de los hospitales, más psicólogos/psiquiatras y sobretodo psicólogos que hagan algo, no recetar pastillas y ya, más educación emocional para poder gestionar situaciones de este tipo tanto si eres paciente o familiar, más visibilización por parte del estado en forma de campañas publicitarias o plataformas de apoyo a pacientes y familiares, haciéndoles ver que no están sólos y que esto es un problema de todos. Todo esto con el fin de favorecer la integración y el bienestar de los pacientes. También se precisa más formación a personal sanitario, a trabajadores sociales y a personal de servicios de emergencia y fuerzas de seguridad del estado, ya que son ellos los primeros que intervienen y muchas veces dan soluciones nada resolutivas, valga la redundancia, como “denuncia” o “inhabilita”. Como si fuera fácil denunciar a tu ser querido, aún más sabiendo que su comportamiento es fruto de una enfermedad, que no lo hace deliberadamente y que es perfectamente autosuficiente. 

3600 personas al año no es un número significante de víctimas para mover un hilo por ellas. ¿Por qué esta silenciación de un problema de salud pública tan grave?, ¿por qué a las instituciones no les interesa solucionar este problema? pues por que no hay medios pero tampoco hay interés.