¿Cómo innovar rápidamente y con los mínimos costes?

Metodologías y herramientas para fomentar la innovación

¿Cómo innovar rápidamente y con los mínimos costes?

Tiempo estimado de lectura: 13 minutos


La economía de mercado es un entorno extremadamente competitivo y se mueve dentro de un alto nivel de incertidumbre, por lo que es de vital importancia que las empresas que lo integran sean capaces de mantener cierta capacidad de innovación. Al hacerlo, pueden diferenciarse de sus competidores y ofrecer nuevos productos que satisfagan necesidades insatisfechas o simplemente "despierten" la curiosidad de los clientes potenciales, lo que permite a estas empresas no solo obtener un rendimiento económico, sino simplemente sobrevivir en este entorno empresarial.

Hemos comprobado que existen herramientas útiles como la metodología Playbook for Strategic Foresight and Innovation que facilitan la adopción y puesta en práctica de habilidades innovadoras en el día a día de nuestra empresa, fomentando la aparición, desarrollo y puesta en marcha de nuevas ideas de negocio. Sin embargo, el Playbook no es la única metodología, sino que es una de las muchas que se han diseñado en los últimos años para ayudar a los directivos de las grandes empresas y de las pequeñas startups a dar un enfoque innovador a sus actividades empresariales.

Otras metodologías o herramientas que suelen utilizarse para llevar a cabo la gestión de la innovación son, por ejemplo, el Lean Startup (que se describe en detalle en este módulo), el Design Thinking y el Agile Software. Pero es muy importante tener en cuenta que todas ellas se basan en los mismos principios y que tienen muchos puntos en común. Lo que las diferencia es el punto dentro del proceso de innovación en el que ponen su énfasis. Por ejemplo, la metodología Design Thinking hace hincapié en los primeros pasos del proceso de innovación —entender los problemas de nuestros clientes— mientras que Lean Startup se centra más en experimentar con las soluciones o productos que ofrecemos al mercado una vez que hemos identificado una necesidad no resuelta. El Business Model Canvas es también un método que nos ayuda a encontrar un modelo de negocio que funcione y que finalmente transforme nuestra startup en una empresa, algo que podría considerarse como la última parte de nuestro proceso innovador.

El gestor de la innovación con experiencia sabrá utilizar todas estas metodologías, combinándolas todas a lo largo del proceso de innovación, para aprovechar al máximo las capacidades de la organización y diferenciarse de la competencia ofreciendo un producto o servicio diferenciado e innovador.

Aunque el proceso de innovación es complicado y no lineal, todos los métodos tienden a seguir los mismos o similares procedimientos, y todos tienen dos objetivos clave en común:

  1. Entender a nuestros clientes, sus problemas y sus necesidades. Conseguirlo no es solo cuestión de realizar encuestas y estudios de mercado, tenemos que ponernos en la piel de nuestros clientes estudiando su realidad cotidiana y comprendiendo realmente lo que piensan y necesitan.
  2. Disminuir el riesgo inherente a la innovación reduciendo en lo posible los costes de los productos, servicios y demás que hayan fracasado. La mejor manera de conseguirlo es acelerar el proceso de desarrollo del producto, de manera que se ahorren costes al no tener que dedicar un tiempo excesivo a un producto que puede no encontrar ninguna demanda.

Este último punto es el aspecto básico en el que se basa el Lean Startup y su método del Producto Mínimo Viable (MVP). El Lean Startup, que toma como base el trabajo de Steve Blank (contenido en su libro Los cuatro pasos hacia la epifanía), fue desarrollado por Eric Ries en 2008. Plantea una metodología de innovación continua basada en ser rápidos y no esperar a lanzar al mercado un producto completamente terminado.

Podríamos concluir aquí diciendo que en los últimos años los expertos en gestión empresarial nos han hablado de la importancia de incorporar prácticas innovadoras en los modelos de negocio. Sin embargo, no es una tarea fácil. Por ello, en los últimos tiempos han surgido numerosas metodologías sobre el tema, como la ya mencionada Lean Startup de Eric Ries. A través de consejos, gráficos y herramientas como el esquema Business Model Canvas, nos ayudan a abordar el día a día de nuestro negocio con un enfoque innovador.

The Lean Startup

La metodología está perfectamente descrita en el libro de Eric Ries, The Lean Startup: cómo los emprendedores de hoy utilizan la innovación continua para crear negocios radicalmente exitosos (2011). La metodología de Ries tiene su origen en los principios del Lean Manufacturing (que supone eliminar las prácticas ineficientes y centrarse en los pasos que aumentan el valor añadido en la fase de desarrollo) y en el método Customer Development impulsado por Steve Blank en la empresa IMVU, Inc., en la que Blank conoció a Ries como inversor en la compañía. 

El concepto de Lean Startup gira principalmente en torno a cuál debe ser el objetivo principal de una startup. Según este método, el objetivo es encontrar (dentro de un entorno de gran incertidumbre) un modelo de negocio viable, repetible y escalable.

Este objetivo se consigue a través de la realización de una serie de experimentos que nos permitan llevar nuestro producto al mercado y aprender del feedback que recibimos del mercado (clientes), basando toda nuestra estrategia en el aprendizaje validado, lo que nos permite acortar al máximo nuestros ciclos de desarrollo de producto. Esto se lleva a cabo en base a métricas (indicadores) accionables, que nos permiten conocer las respuestas de nuestros clientes y así tomar decisiones sobre las acciones a realizar para mejorar nuestro producto o servicio.

Por lo tanto, el feedback que recibimos de nuestros clientes adquiere mayor importancia que el hecho de entregar un producto totalmente terminado. Por ello, es fundamental actuar con rapidez y no esperar a tener una versión final de nuestro producto. Es mejor entregar una primera versión que sea funcional y empezar a recibir respuestas y comentarios de nuestros clientes para poder seguir definiendo nuestra idea sabiendo si estamos acertando o no con lo que proponemos. Es lo que en el libro de Eric Ries se denomina Producto Mínimo Viable (PMV): un producto o servicio inacabado pero funcional que nos ofrece una forma de aprender sobre el negocio, el producto y el mercado a través de la interacción con los clientes.

Design Thinking

El término Design Thinking fue popularizado por Tim Brown, director general y presidente de Ideo. 

Según Brown, el Design Thinking es una metodología que "utiliza la sensibilidad y los métodos del diseñador para hacer coincidir las necesidades de las personas con lo que es tecnológicamente factible y lo que una estrategia empresarial viable puede convertir en valor para el cliente y oportunidad de mercado".  En otras palabras, puede decirse que la tarea de los diseñadores es resolver problemas de forma creativa a partir de la observación, y el método Design Thinking pretende replicar exactamente eso, llegando a productos o servicios innovadores mediante un enfoque creativo.

Etapas de la metodología Design Thinking:

  • Comprender: debemos empezar por comprender las necesidades y motivaciones de las personas. Tenemos que adquirir conocimientos básicos sobre los futuros usuarios de nuestro producto o servicio para entender qué necesidad hay que satisfacer o qué problema hay que resolver. Hablamos con ellos, les escuchamos y empezamos a pensar en la mejor manera de ayudarles.
  • Anotar: hay que tomar nota de los futuros usuarios y desarrollar la empatía con ellos, escuchándolos y observándolos. Además de estudiar a los usuarios, es conveniente examinar otros elementos relacionados con ellos, como los factores del entorno, los antecedentes de las soluciones que se han buscado en el pasado, los expertos, etc.
  • Definir: debemos tener claro quién es el usuario potencial que hay que tener en cuenta, para poder articular ideas en torno a un problema.
  • Idear: a continuación, debemos empezar a experimentar con nuevas ideas y soluciones —todas las posibles— para poder aprender de los errores y probar cosas nuevas. Esto es lo que comunmente se llama Brainstorming, en el que se discuten todas y cada una de nuestras ideas sin descartar inicialmente ninguna de ellas.
  • Prototipo: aquí construimos prototipos de las ideas más innovadoras.
  • Prueba: para terminar, es muy importante recibir el feedback de los clientes potenciales, estudiando sus reacciones y escuchando sus opiniones después de que hayan interactuado con nuestros primeros prototipos. De este modo, podemos volver a nuestra primera idea de producto y modificarla en función del feedback, adaptándola mejor a las necesidades del mercado.

El Design Thinking se basa en la creencia de que todo el mundo puede crear una solución que implique un cambio de las cosas existentes, sin importar lo complicado que sea el problema que estamos tratando de resolver.

En conclusión, el Design Thinking se encuentra entre las metodologías de innovación más importantes y más utilizadas por las entidades que producen productos y soluciones de éxito como resultado de iniciativas y procesos de innovación. Esto se debe a que el conocimiento sobre los usuarios se utiliza durante el desarrollo del producto y todo se lleva a cabo mediante la formación de equipos multidisciplinarios.

Sobre innovación hay mucho escrito y si queréis tener una visión más amplia podéis seguir algunos de los cursos sobre este tema que hay en e4you o en el módulo transversal de C1b3rWall Academy