Crueldad duradera

Sobre Afganistán y las invasiones

Crueldad duradera
BBC.com

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Mi último Antivirus de este agitado agosto va de las víctimas de la victoria talibán y de la derrota de EEUU y la OTAN. “Libertad duradera” se llamó aquella invasión de Afganistán. “Crueldad duradera” refleja el pánico de las mujeres en Kabul y en otros sitios más cercanos. 

Por eso mi Antivirus se llama hoy 

Crueldad duradera 

 

 

A 8.000 kilómetros de mi país hay un cóctel de incertidumbre, crueldad y muerte donde casi siempre gana la geopolítica más ruin y miserable. A 8.000 kilómetros de mi país acaba de ser derrotado el Ejército más poderoso del mundo. Y mi país, a través de la OTAN o de la ONU, también ha perdido la batalla; la política, la social, la cultural y la militar (104 muertes en España), aunque sea como socio de EEUU, aunque fuera en una misión para proteger a EEUU y no al pueblo de Afganistán, como proclama el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg. 

Hace dos décadas, EEUU y sus aliados lanzaron la operación "Libertad Duradera” contra Afganistán. La excusa fue acabar con Bin Laden y fulminar a uno de los terrorismos más sanguinarios; pero el líder de Al Queda no estaba allí y se escondía en Pakistán, como luego se demostró. Las hipótesis de controlar la zona, frenar a Rusia, a China y a Irán, dominar los recursos naturales (opio incluido)... cobraron y cobran más fuerza. Hoy ya son pocos los que se creen que EEUU pretendía llevar la democracia a la zona o defender “los derechos de las mujeres” afganas. “Nuestra misión nunca fue crear la democracia en Afganistán”, ha reconocido ahora el presidente norteamericano Joe Biden.. 

Cuenta José Enrique de Ayala, general de brigada retirado, que “Afganistán es un país maltratado por la historia (...) con un gran valor estratégico”. Cuenta que ”el movimiento talibán nació en las FATA (Áreas Tribales bajo Administración Federal donde viven los pastunes), promovido por el servicio de inteligencia interejércitos paquistaní para obtener y mantener el control del país afgano bajo la influencia de Pakistán”. Y recuerda que la CIA comenzó a organizar y potenciar a los muyahidines, guerrilleros yihadistas que ya operaban desde Pakistán, con el apoyo también de Arabia Saudí y los Emiratos, para oponerse al gobierno "marxista" de Kabul. “Hasta 35.000 yihadistas lucharon en Afganistán contra los soviéticos, pagados con dinero árabe y de EEUU, que llegó a proporcionarles misiles antiaéreos Stinger. Uno de esos combatientes se llamaba Osama bin Laden”. 

El mundo ha visto que aquella operación "Libertad Duradera” ha resultado un fracaso más. Y no solo por la espantada de EEUU y la OTAN. También porque los pequeños avances en materia de igualdad en las ciudades quedan en entredicho ahora con la crueldad que se impone con la vuelta del Emirato Islámico. Y digo pequeños porque Afganistán ocupa el puesto 157 de 162 en el Índice de desigualdad de género de Naciones Unidas, porque casi la mitad de las mujeres de entre 15 y 49 años han sido víctimas de violencia física y sexual, porque 2,2 millones de niñas no van a la escuela... 

 Con la desbandada de EEUU, y con ellos la OTAN y el Ejército español, los talibanes están crecidos, heredan sus costosas armas y se hacen fuertes en las redes sociales. La ideología más regresiva del mundo con las mujeres se impone. Hemos vivido décadas de desinformación y de olvido. Nos tragamos la invasión de Afganistán con la mentira de la respuesta al terrorismo de Al Queda en mayor medida que nos engañaron con la de Irak apelando a unas inexistentes armas de destrucción masiva. Pronto nos olvidaremos de los afganos, como de otras guerras en zonas deprimidas (Siria, Yemen,.Somalia...) 

 A 8.000 kilómetros de mi país hay millones de seres amenazados con una de las peores dictaduras. La esclavitud se cierne sobre las mujeres, seres “institucionalmente” consideradas inferiores a las que se les veta la educación, el empleo, la libertad sexual y se aplastan sus derechos -encarceladas en burkas- con una interpretación rigurosa de la ley islámica que impone el patriarcado más criminal. Hasta se les niega la libertad de sonreír, pasear solas, escuchar música, maquillarse... a veces con el castigo del latigazo. Los propios invasores yankis las han excluido de las negociaciones con los talibanes. Los atentados suicidas de ayer con decenas de muertos revelan el rostro sanguinario del Estado Islámico y anticipan la crisis humanitaria que viene. 

 Estos días hemos asistido, a izquierda y a derecha, a comentarios más o menos afortunados que compararan a los talibanes con actitudes o situaciones históricas en nuestro país. Vista la crueldad duradera que se cierne contra las mujeres con un machismo institucional que las condena a la esclavitud con una violencia brutal no puedo por menos de relacionar ese patriarcado talibán con la violencia criminal que causa tanto pánico en nuestro país. Este martes un criminal machista asesinaba en Barcelona a su hijo de dos años para vengarse de la madre. “En el hotel te dejo lo que te mereces”, le puso en un mensaje con la criatura muerta por asfixia. Sólo espero que los que repudian la violencia machista contra la mujer a 8.000 kilómetros hagan lo propio aquí, que todos aprendamos que la democracia no puede imponerse a golpe de invasión, que los intereses de las multinacionales de la guerra y las armas nunca estén por encima de la dignidad de las mujeres y que acabe esa doble vara de medir con la dictadura talibán y la más cercana opresión de la dictadura de Marruecos con mujeres y niños. Espero y deseo una España solidaria que acoja al perseguido y combata todo tipo de crueldades, en Kabul, en Ceuta y en Barcelona.